La videncia existe

La videncia existe 

La videncia existe y es un don natural como lo puede ser una voz melódica, o una capacidad artística o intelectual, el vidente nace, no se hace, por lo tanto podemos afirmar rotundamente que la videncia existe y ha existido. También es cierto que como en todas las profesiones y gremios, entre los videntes de nacimiento profesionales también existe intrusismo, pero es lo menos. Cuando se habla de si la videncia existe o no, hay que comprender que es un don o capacidad natural que algunas personas tienen, heredan y desarrollan para ayudar a miles de personas. Este don no se elige ni se puede estudiar, se tiene o no se tiene. Como cualquier otra capacidad, la videncia se puede heredar de padres a hijos, de abuelos a nietos, etcétera. La mayoría de videntes profesionales que hoy en día atienden consultas de tarot, tienen en su familia antepasados con la misma capacidad, de hecho son los antecesores los que preparan y guían a los nuevos videntes en su camino profesional.

la videncia existe

Los videntes por teléfono te ayudan a resolver las dudas a través del tarot y runas que tengas a través de tarot gitano 806 y de tarot gitano visa. La videncia existe y se trabaja a lo largo de los años para perfeccionarla

La mayoría de los videntes naturales que se dedican profesionalmente tanto al tarot telefónico como al presencial, lo hacen a través de la videncia seria y con una gran calidad, tanto en los aciertos como en el proceso de la consulta. Tener la capacidad de la clarividencia es una responsabilidad si se va a explotar profesionalmente, ya que supone todo un reto ante el consultante que espera los más altos parámetros de calidad en la consulta. Muchos de estos videntes, para atender mejor al usuario, trabajar ellos de manera más relajada, ofrecer altos aciertos y precisión en la consulta, llevan a cabo el tarot atiendo personalmente, que no es otra cosa que una consulta sin gabinete atendida por ellos mismos, y en algunos casos ayudados por un equipo o grupo de otros videntes igualmente preparados.

La persona que nace vidente nota una serie de sensaciones desde niño, pero a esa edad temprana no sabe diferenciar ni comprender la dimensión de esas experiencias. En muchos casos por miedo a reprimendas de sus mayores o vergüenza no lo dicen o exteriorizan hasta pasados unos años. Cuando la persona crece y va entendiendo que su capacidad es especial, que puede adivinar o predecir situaciones futuras, comienza a investigar y a preocuparse por cuidar y desarrollar ese don. Generalmente este camino lo realizan de la mano de familiares con su misma capacidad o personas cercanas que se dedican a la videncia profesional.

No podemos olvidar que un tarotista no es un vidente, pero un vidente si puede formarse como tarotista, de hecho la gran mayoría de los videntes se forman en el conocimiento del tarot para de este modo usarlo como apoyo a su clarividencia. También hay que aclarar que la videncia existe, pero la persona que tiene este don no es capaz de ver todo lo que desea con la claridad de estar viendo una película, digamos que la videncia es algo más profundo y complejo. A través de la videncia se pueden sentir, intuir e incluso ver todo aquello que está relacionado con el propio vidente, su alrededor o los consultantes que acuden a él o ella. La videncia existe y se manifiesta a través de sensaciones, premoniciones, sueños, visiones, imágenes, colores o palabras en la mente, por lo que podemos entender que es más complejo y serio de lo que puede parecer.